Tierra Firme de la América meridional

Colección para la difusión de la literatura Venezolana

1–La señorita Grano de Polvo Bailarina del sol de Teresa de la Parra

Tres cuentos fantásticos de Teresa de la Parra (1889-1936). Versión bilingüe catalán/castellano con ilustraciones de Aldo Franz Constantin y traducción al catalán de Antón de Elvás. Estos cuentos se cree que datan del año 1915 y es la primera vez que son traducidos a la lengua catalana. Primer titulo de la colección «Tierra firme de la América meridional», colección creada para la difusión de la literatura venezolana. Próximo título de la colección será «El cielo de esmalte» del poeta en prosa José Antonio Ramos Sucre (1890-1930).

2–Cinco novelas brevísimas de Alberto Jiménez Ure

Alberto Jiménez Ure (Tía Juana, campo petrolero del Estado Zulia, Venezuela, 1952)
Escritor, poeta y comunicador social adscrito a la Universidad de los Andes de Venezuela, donde fue fundador de la Oficina de Prensa y del Consejo de Publicaciones. Es autor de más de cuarenta libros y alguien con una irrevocable determinación en la defensa de la libertad individual y colectiva.
El libro agrupa cinco novelas del autor venezolano con más de cuarenta ilustraciones de Aldo Franz Constantin.

3— El cielo de esmalte de José Antonio Ramos Sucre

José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, Venezuela, 1890 — Ginebra, 1930) Insomne poeta en prosa que, debido a la falta de sueño, tuvo la curiosa inclinación de dar largos paseos bajo el cielo nocturno de la ciudad. Sus poemas son lienzos espléndidos de palabras concisas e insustituibles que dejan en el lector la convicción persistente de que el castellano es una lengua de perfección inquebrantable. Nació en el seno de una familia en la cual varios de sus miembros se inclinaron por el estudio y cultivo de las humanidades. Hombre hipersensible, de ojos azules, baja estatura y, como apunte interesante, sobrino nieto de Antonio José de Sucre, prócer de la independencia sudamericana y Gran Mariscal de Ayacucho. Fue, desde niño, sobresaliente y precoz, con una tendencia inamovible por el estudio y el aprendizaje. Políglota, traductor, ensayista, doctor en ciencias políticas y cónsul de Venezuela en Ginebra, con un gusto exagerado por el aislamiento y la soledad. Para él, el oficio de escribir solo se podía cristalizar con constancia y rigor, huyendo del exceso para encontrar así la simplicidad, la belleza y la singularidad. De sus obras cabe destacar «La Torre de Timón» (1925), «Las formas del fuego» (1929) y «El cielo de esmalte» (1929).

4— Apotegmas, Aforismos, Adagios, Axiomas, Máximas y Epigramas de Alberto Jiménez Ure

PREÁMBULO

«Fui, soy y seré un filosofacto: es decir, un pensador [de hecho] no acreditado por ninguna academia o escuela»

«Si pudiste dar un mandato a timadores que no se presentaron enmascarados y [por ello] delinquen, empobrecen, confinan, vejan, denigran y fustigan al pueblo, qué te impide enmendar los contratos que les conferiste con esa instancia que llamo Protocolo Fantasma: imponiéndote conforme al peligroso e igual letal mandante que eres»

«No nací ni soy de nadie enemigo e infaustamente me llené de ellos, empero puedo matar tanto como alguien lo urdiere para desaparecerme»

«No apuro demasiado mis actos ofensivos, pero tampoco espero el milagroso arrepentimiento de quien [sin ocultarlo] idea formas para eliminarme»

«No asumo la guerra a muerte que te han declarado como si se tratase de una académica e institucional discusión filosófica»

«En una contienda letal casi todos tienen miedo morir del modo como lo hacen quienes evitan asumirla, pero, me hallo entre quienes no» (A. J. URE)